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Profesionistas en Psicoterapia Sexual Integral. A. C.

ACERCA DEL SEXO CEREBRAL.

(Entrevista con el sexólogo David Barrios Martínez, publicada en la revista Consulta Médica, julio de 2006).

1. ¿Se puede afirmar que hay un cerebro masculino y otro femenino?¿Se corresponde eso con la opción sexual?


Sí: la ciencia fáctica contemporánea postula la idea de que existe un sexo cerebral, o para ser más preciso, un dimorfismo sexual cerebral, con algunas funciones relativamente diferenciadas de los cerebros masculino y femenino. No existe correspondencia de esto ni con la orientación erótico afectiva ("preferencia" u "opción" sexual), ni con la identidad de género (convicción psicológica de pertenecer al sexo masculino o femenino).

2. En su experiencia como sexólogo y psicoterapeuta y en su acompañamiento profesional a pacientes que han decidido su cambio de sexo, ¿diría que es el género del cerebro el que crea una identidad opuesta al sexo?


Bueno, debo aclarar que el tema de la transexualidad es distinto al del sexo cerebral, aunque en efecto, tienen puntos de contacto.

Tanto en mi experiencia como sexólogo y psicoterapeuta, como en los resultados de las investigaciones, se ha podido observar que la identidad de género- una vivencia subjetiva- es relativamente independiente de las experiencias de vida. Parece ser que el origen de la identidad de género podría ser prenatal, aunque con represiones o refuerzos en la vida posnatal. La identidad de género podría estar bien consolidada antes de los cuatro años de edad. Por ello, cobra relevancia lo que ocurre en la vida de la persona antes de su nacimiento y en los primeros 36 a 48 meses de vida. Hay autores que hablan incluso de un período crítico perinatal en el que se define la identidad de género.En la condición transexual o disforia de género hay una discordancia entre el sexo (lo biológico) y la identidad de género (percepción muy personal de ser y pertenecer a un determinado sexo/ género).

Una idea sustentada por Simon Le Vay (autor del libro El cerebro sexual) es que existe una representación cerebral - especie de microchip- de la identidad de género, lo cual está sujeto a mayor investigación. Esto explicaría porqué a una persona transexual, por más que se le eduque y se le adiestre con el sexo/ género "que le toca", persiste con su discordancia, hasta que se efectúa una reasignación integral de sexo/ género.


3. ¿En qué medida cree que influye la cultura y la educación en el cerebro masculino y femenino?


En los seres humanos no podría hablarse de la "pureza" de un solo factor: intervienen aspectos biológicos, psicológicos y culturales. El género per se es una construcción social ampliamente influenciada por la cultura y el aprendizaje. Sin embargo, algunos aspectos del género (género de asignación, roles de género, identidad de género y orientación erótico afectiva) tienen como factores fundamentales, algunos aspectos biológicos. De hecho, si aceptamos al sexo cerebral como una de las dimensiones del sexo, tendríamos que asumir que incluye aspectos genéticamente determinados en los que el aprendizaje sólo es complementario.

En mi libro "Resignificar los masculino" (Editorial Vila, 2003) afirmé: "Parece estar claro que el dimorfismo sexual no sólo implica diferencias fisiológicas en cuanto a la inseminación, fecundación, embarazo, parto y lactancia, sino también en lo que respecta a los comportamientos de uno u otro sexo. Actualmente hay muchas aportaciones científicas que apoyan la idea de que los hombres tienen conductas diferentes a las mujeres, cuyo origen no puede ser atribuido sólo al condicionamiento social".


4. Algunas investigaciones dicen que a pesar del ambiente y la educación hay habilidades de un género más que de otro?¿Podría, después de su experiencia y conocimiento, citarme algunas de ellas?


Al respecto, son clásicos los estudios de E. Maccoby y C. Jacklin (1974, 1989, 1990), cuyas conclusiones son: las mujeres muestran mayor habilidad en el lenguaje verbal y menos agresividad que los hombres. Los varones son más eficientes en las matemáticas y en el manejo visual y espacial.

Los estudios de Diamond y otros investigadores demuestran que la funcionalidad global o bihemisférica de las mujeres, les permite matizar más los aspectos emotivos. A los hombres, por su funcionalidad hemisférica lateralizada o parcial, tienen una emotividad más limitada; incluso parecen no ser capaces de incluir las emociones en algunas actividades.


5. ¿Un cerebro que actúa, siente y piensa en masculino puede cambiar a femenino?


No. No obstante, hay diferentes aspectos relacionados con la flexibilización de los roles de género que podrían contribuir a la equidad entre mujeres y hombres, ya que las bases biológicas establecen diferencias entre los sexos pero no desigualdades.

Así por ejemplo, en general los hombres son más agresivos, menos "fieles" (monógamos) y con más habilidad espacial que las mujeres. Ellas son menos violentas, más frecuentemente monógamas y con mejor manejo del lenguaje hablado. Cabe la pregunta:¿cuáles de estas características y cuales no , podrían ser modificadas mediante procesos educativos y modificaciones actitudinales dentro de una política de equidad de género?


6. Alguna investigación sobre el tema que le llame la atención. Por favor, detállemela.


El ya citado Simon Le Vay publicó en 1991 un estudio en el que encontró diferencias de volumen en los hipotálamos de hombres homosexuales y heterosexuales. Esto implicaría un dimorfismo sexual. Sin embargo, las deficiencias metodológicas invalidaron sus resultados.

7. La ciencia dice que las hormonas tienen mucho que ver en la definición del sexo del cerebro. ¿Qué cree que tiene más peso en la definición del cerebro, las hormonas, los genes o la cultura? Por qué.


Me remito a la respuesta de la pregunta número 3. La investigadora Sandra Witleson pone en duda que las diferencias de comportamiento que observamos entre niñas y niños y hombres y mujeres, corresponda exclusivamente a cerebros sexualmente diferenciados, porque la cultura establece experiencias diferentes para hombre y mujeres,lo cual, a la larga, refuerza dichas diferencias. Sin embargo, es de llamar la atención el que nos empeñemos tanto en destacar las diferencias entre varones y féminas, en vez de subrayar sus similitudes y capacidades semejantes.

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